En la medida en que las confusiones semánticas provocadas por la ignorancia de conocer la diferencia entre socialismo y capitalismo dificultan la prosperidad colectiva futura, quienes fuimos educados en Reynosa y la región noreste de México a trabajar para superarnos y merecer justa retribución económica, tenemos más responsabilidad generacional.
Tenemos que redoblar esfuerzos por el bien de las
generaciones que vienen, para no permitir que nuestra región binacional con los
Estados Unidos se infecte del virus de la desviación socio político económica
que tramposamente vestida de democracia o soberanía, atenta contra las libertades de expresión, de tránsito, de inversión
privada, de comercio y de religión.
Nuestro esfuerzo capitalista, se requiere en ambos lados de la
frontera y tiene que ser coordinado de manera unánime, para que la región conserve
la velocidad de crecimiento económico que desde 1984 se ha ido acrecentando hasta llegar a niveles ejemplares de productividad con mejora continua.
Nada de cansarnos; continuemos trabajando lícita y arduamente, poniendo el mejor ejemplo capitalista.
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